domingo, 16 de enero de 2011

El arte de la tontería.

Hoy nos estrenamos con este nuevo taller on line de Carla Sonheim, en que "la mejor razón para pintar es que no hay razón para pintar". Había que escribir una micro historia para un personaje y ésta es la mía:

Érase una vez un pollo feo. No era un pollo feo cualquiera, era el pollo feo más feo del mundo. Vivía solo en el viejo palomar abandonado; su presencia molestaba a los pollitos, que lloraban asustados, y estresaba a las gallinas, que no podían concentrarse en la puesta y cloqueaban nerviosas.
Pero cada mañana, al despuntar el alba, subía hasta la veleta y daba la bienvenida al Sol con su voz portentosa, entonando "Nessum dorma", y en ese momento perfecto, nadie recordaba su aspecto.

2 comentarios:

silvia dijo...

k lletjo xD

Aurora dijo...

Siempre tan simpática!