martes, 21 de diciembre de 2010

sábado, 18 de diciembre de 2010

domingo, 12 de diciembre de 2010

jueves, 9 de diciembre de 2010

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"A casa por Navidad".

Éstos son algunos de los dibujos para los deberes de esta semana, en base al siguiente texto:

 "A pesar de las distancias, hacemos lo imposible por reunirnos con los nuestros".








lunes, 6 de diciembre de 2010

Huelga de controladores.

Bueno, ésta es una rayada particular sobre el tema, con los renos festejándolo por todo lo alto:

domingo, 5 de diciembre de 2010

Emil.

El pasado fin de semana, estuve en Madrid, en el curso de Ilustrarte impartido por Emilio Urberuaga, donde preparamos un "monstruo" o borrador de album ilustrado, basado en uno de sus textos. El protagonista de la historia era Emil, a quien ninguno conocíamos y cuya identidad debíamos inventar. Yo lo convertí en un gusano. Este es uno de los bocetos:

jueves, 2 de diciembre de 2010

Intuición.

Como la ignorancia es muy atrevida, me he apuntado al Curso Avanzado de Ilustración Profesional de ESAT, que comenzó el pasado viernes. La mayoría de mis compañeros son licenciados en Bellas Artes, diseñadores gráficos... ¿qué hago yo allí? Ni idea.

La primera práctica, consiste en ilustrar un texto sobre "La intuición"... fácil, ¿eh? Después de varios bocetos, éste es el que he presentado.













Aunque al enseñárselo a una compañera de trabajo me ha preguntado: "¿Qué es? ¿Un dibujo de la costa?" Me ha hundido... Casi mejor me dedico a otra cosa...

Otro boceto, más en la línea de la ilustración infantil, es el siguiente:













¿Me acabarán echando a patadas de la clase?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Carta al lobo.

Desde que te fuiste, el bosque resulta inhóspito; mis paseos, tan aburridos...



miércoles, 17 de noviembre de 2010

El circo

Practicó sin descanso durante todo el otoño, y siguió practicando con las primeras nieves, inmune al frío, al cansancio y a las burlas. Aquel era su destino.

sábado, 6 de noviembre de 2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

miércoles, 27 de octubre de 2010

En la parra.

Últimamente me dicen a menudo que estoy "en la parra".
No se está nada mal, la verdad...

domingo, 24 de octubre de 2010

sábado, 16 de octubre de 2010

"Mi monstruo".

Aunque mamá había retirado el felpudo de "Welcome" de la entrada, seguían llegando.

martes, 12 de octubre de 2010

"Mi monstruo".

Mamá dijo que podía quedarse, siempre y cuando se diera un buen baño.

lunes, 11 de octubre de 2010

"Mi monstruo".

Pero la noche en que lo encontramos, papá se quedó sin palabras, y tuve que invitarle yo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Boceto para "Mi monstruo".

Papá siempre decía que la noche en que encontráramos un monstruo bajo la cama, como éramos personas muy bien educadas, le invitaríamos a cenar.





jueves, 30 de septiembre de 2010

El títere.

Relato para la ilustración "Theatrum Mundi" de mi amigo NiñoCactus (el cree que ilustrar no es lo suyo, pero no estoy de acuerdo):

Volvía al baúl cada noche, al terminar el espectáculo. En cuanto bajaba el telón, se desmadejaba lánguido, brazos y piernas sin vida. Estaba tan cansado, repitiendo continuamente los mismos pasos, día tras día, en cada actuación … izquierda, derecha, vuelta, reverencia.

Pero era en ese justo momento, cuando se cerraba la caja y la oscuridad era absoluta, cuando empezaba a vivir. Como por arte de magia, desaparecían los hilos que lo maniataban y un vigor extraordinario templaba sus músculos de trapo. Se podía poner en pie sin ayuda del titiritero, podía andar, correr y hasta volar. Y con esa fuerza inusitada, abría la tapa del cajón y se elevaba en el aire, quedando allí abajo el teatrillo de madera y el resto amontonado de sus compañeros exánimes.

Subía hasta las nubes y las atravesaba con fuerza, le encantaba agujerearlas y deshilacharlas en hebras de algodón. Después hacia un picado hacia el océano y aterrizaba sobre la espalda de la gran ballena azul. A veces entonaban a dúo hermosas canciones, cabalgando sobre las olas, y otras, contemplaban en silencio reverente el cielo polar vestido de colores.

También le gustaba volar hasta el desierto y dibujar estrellas enormes sobre la arena, todo un firmamento de granos diminutos.

Surcaba los ríos más despiadados, burlándose de rápidos y cataratas; trepaba a los árboles más altos para rozar La Luna con la punta de los dedos; recorría la sabana aferrado a la melena del león; dirigía a rayos, truenos y relámpagos en la orquesta filarmónica de la tormenta.

Todo terminaba al abrirse de nuevo la tapa del arcón. Los hilos volvían a sujetar sus brazos, sus piernas, su cabeza y el titiritero controlaba otra vez sus pasos: izquierda, derecha, vuelta, reverencia …

Poco le importaba, era el dueño indiscutible de sus sueños.

martes, 28 de septiembre de 2010

El campo.

Otro experimento de collage con unas telas fantásticas que me han regalado mis amigas Andrea y Mónica. Son tan bonitas que da pena despedazarlas...



domingo, 26 de septiembre de 2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

La niña del sombrero.

Hoy he soñado con este paisaje y con esta niña de sombrero enorme, tipo Inés Azul, a la que no conozco. Si alguien sabe quién es, que me lo diga.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Manoli tiene un problema.


Esta es una historia para una ilustración buenísima de mi amiga Almu, que podéis ver en El Complot de los Ácaros:

Manoli tenía un grave problema. Empezó por los bolsos y los foulards y continuó con las gafas de sol y los zapatos.
- Tendremos que mudarnos a un nido mayor- le reprochó su esposo,- aquí ya no cabe más ropa.
Manoli, tan práctica, resolvió la cuestión en el acto: trasladó todas las pertenencias de su esposo una rama más abajo.
Pero pronto el espacio volvió a resultar insuficiente: sombreros, collares, chaquetas de piel …
El problema se agravó cuando se pusieron la tele por cable y descubrió la tele-tienda. Salía de compras durante el día, y seguía comprando durante la noche, repantingada en su sofá. Empezó por comprarse un sillón nuevo, de esos vibratorios que masajean la espalda, con el bajo extensible, para estirar bien las patas. Siguió con una bici elíptica, necesaria para mantenerse en forma, con un juego de cuchillos profesional y con un set completo de rodillos y pinceles para pintar la casa. Después fue el conjunto de maletas, la cama hinchable, tan útil en los viajes, el aparato de corrientes para ejercitar los abdominales y el audífono Oreja 9.000 (su marido parecía estar perdiendo oído, apenas la escuchaba cuando le hablaba).
Y más adelante fueron la vajilla y la cristalería Deluxe, que venían con aparador incluido, y el piano de cola, que tan elegante quedaba en el salón.
-¡¡¡Blooooooooooommmmmmmm!!!!!- retumbó en el parque una mañana.
A los pies del árbol, junto a su rama partida, yacían desparramados collares, cuchillos, bici elíptica, tele de plasma, maletas, audífono, cristalería hecha puré …
- ¡La culpa es tuya!,- le espetó Manoli a su marido, que desplumado e imperturbable, le miraba de una forma de lo más extraña.- Te dije que estabas ganando peso.

martes, 14 de septiembre de 2010

El pulpo.

Nuevo micro-relato para una ilustración de Rubén. En principio iba a ser sobre un monstruo terrorífico de las profundidades marinas, pero salió ésto:

     La primera vez que le ví, aferrado con sus ventosas al cristal del acuario, mirándome suplicante, me partió el corazón. “¡Sácame de aquí!”, me gritaba cada mañana, cuando pasaba camino del colegio, agitando los tentáculos para llamar mi atención. Así que, me armé de valor y al cabo de unos días me colé en la marisquería El Centollo de Oro. La verdad es que no resultó nada difícil; papá y mamá siempre repitiendo que “allí nos era del todo imposible entrar” y a mí me bastó con empujar la puerta … Lo metí en la mochila y salí a todo correr.
     Al llegar a casa me encerré en el aseo, y tras llenar la bañera, lo introduje dentro con cuidado.
- Gracias, - escribió con gel sobre los azulejos de la pared.
     Después hizo unos largos para desentumecer los brazos y trepó hasta el grifo para demostrarme su habilidad con los saltos acrobáticos: pirueta, doble pirueta, voltereta mortal … Aplaudí entusiasmado.
- ¿Qué haces ahí?- gritó mamá desde el otro lado de la puerta.- ¿Qué es tanto chapoteo? ¡Abre inmediatamente!
     Y como era cuestión de tiempo que nos descubriesen, abrí.
- ¡Vaya!,- exclamó mamá boquiabierta.
- ¡Vaya!,- exclamó papá sorprendido.
- ¡Vaya!,- exclamó la abuela asombrada.
     Y no se si por miedo o por vergüenza, el pulpo se hizo tinta encima, dejando la bañera perdida.
- Bueno, si va a ser uno más de la familia, tendrá que llevar una vida normal, - dictaminó mamá tras largas deliberaciones.- Mañana lo matricularé en la escuela.
     ¡Qué nervioso estaba su primer día de clase! La abuela tuvo que adaptarle el uniforme, no había pantalones con ocho camales. Sentado en su pupitre, atendía absorto a las explicaciones de la maestra. Y tomaba apuntes. Y levantaba la mano cuando aquélla hacía una pregunta. Y dibujaba un paisaje. Y fabricaba aviones de papel. Y hacía malabarismos con las gomas … Todo a la vez.
    También en casa era un crack, mamá estaba contentísima: le ayudaba a fregar, a planchar, a quitar el polvo …
     Y era increíble en las extra-escolares. En poco tiempo obtuvo el cinturón negro de karate y se reveló como un virtuoso del piano, la anciana profesora lloraba de emoción con sus interpretaciones …
     Pero todo cambió la tarde en que conoció a Chopin. Le invadió la melancolía y se puso gris de tristeza. Suspiraba por los rincones, y de noche, acostado en mi cama, junto a la suya, creo que le oí llorar. Añoraba el mar.
     Un Domingo, tras preparar su equipaje, nos fuimos en coche hasta la playa cercana. “ Si le quieres de verdad, has de dejarle marchar”, había dicho mamá.
- Te echaré de menos,- le susurré entre lágrimas.
- Te echaré de menos,- me abrazó por todas partes.
     Y se alejó mar adentro, zambulléndose con doble pirueta, mientras con su tinta escribía “Adiós amigo” sobre las olas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Odio Septiembre.

Esta es una ilustración para el cuento de Almu, que podéis leer en "El complot de los ácaros".

jueves, 2 de septiembre de 2010

Otoño.


Septiembre... Ya se percibe, se huele, está cerca... Lo odio.

viernes, 27 de agosto de 2010

sábado, 21 de agosto de 2010

lunes, 16 de agosto de 2010

¿Quieres La Luna?

"Tal vez pueda sorprenderla mientras se baña..."

viernes, 13 de agosto de 2010

martes, 10 de agosto de 2010

¿Quieres La Luna?

Ésta es otra opción, con técnica de collage.

lunes, 9 de agosto de 2010

¿Quieres La Luna?


"... o llegaré hasta ella en un globo de colores."

viernes, 6 de agosto de 2010

¿Quieres La Luna?

"Treparé a lo más alto del pino más alto..."

lunes, 2 de agosto de 2010

Haciendo la cena.

Mmmmm... olvidé quitarle los zapatos...

lunes, 5 de julio de 2010

Mi abuela de las estrellas.

Éste es un proyecto de álbum infantil ilustrado, con una ilustración por cada entrada. Pero estas ilustraciones no son para mí, me quedan grandes...


MI ABUELA DE LAS ESTRELLAS

- La abuela de mi madre es menuda y frágil como la ramita de un árbol. Mamá dice que tiene los huesos de cristal, pero yo creo que es dura como una roca.


- Debe tener cientos de años y son tantos sus recuerdos que están desordenados, como las piezas de un puzzle cuando agitas la caja.


- A veces me pregunta quién soy o dónde vivo, y otras nos cuenta cosas muy extrañas, como que los mozos le tienden sus chaquetas en el suelo de la calle para que las pise al pasar.


- Mi hermana la maquilló un día y le puso colorete y pendientes. Ella, tan contenta, nos contó a todos que se iban las dos al baile del pueblo.


- A la abuela le gusta el presentador del telediario y cree que él la ve a ella, como si la tele fuera una ventana. “Buenas tardes, templao”, le saluda cada mediodía en cuanto aparece en pantalla.


- La abuela colecciona estrellas que guarda en una bolsita de aseo: un coletero del pelo, un anillo, un imán de la nevera, otra del árbol de Navidad … Como sabemos que le gustan tanto, las buscamos para ella. ¡Se pone tan contenta con cada nueva estrella!


- Algunas mañanas se despierta feliz y nos cuenta que ha estado en la playa con sus padres y sus hermanos, jugando en la arena y saltando las olas.


- Un día, colgamos un montón de estrellas de cristal sobre su cama. Las sujetamos al techo con chinchetas, atadas con hilo de pescar a distintas alturas. Cuando lo vio se puso a reír y a aplaudir como una niña pequeña.


- Cuando tienes cientos de años es como si el reloj de tu cabeza se rompiera y se volviera loco. A veces recuerdas cosas o piensas que tienes cinco años, otras no te acuerdas de nada ni de nadie. Es raro.


**********


- La abuela se fue hace tiempo, pero yo me acuerdo de ella cada día, cada vez que veo una estrella o al presentador del telediario. No me pongo triste, se que está en su playa, con sus padres y sus hermanos, jugando con la arena y saltando las olas.

sábado, 19 de junio de 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

El amigo de Gos

Nuevo ejercicio para El Complot de los Ácaros, esta vez sobre un desconocido habitual:

EL AMIGO DE GOS

Cada tarde, al acercarnos al parque, Gos tira ansioso de la correa y gimotea, mirándome suplicante para que le deje ir a ver a su amigo. Siempre está allí, él solo, con la mirada perdida en el horizonte, quieto como una estatua. Cuando ve al perro parece salir de su estado de trance y entonces se ríe como un niño y se agacha para recibirle y palmotearle el lomo. Gos se pone tan contento que, a veces, hasta se mea de alegría, el muy guarro … Entonces el abuelo se saca un trozo de pan duro del bolsillo y Gos se sienta frente a él, muy serio.
- ¿Cómo se pide?-
- Uauauau … - contesta el perro.
- Eso es, siempre “por favor”,- le alaba el anciano otorgándole el premio.
Mientras Gos se queda mordisqueando el mendrugo a los pies del viejo, yo me voy más allá, junto al estanque, donde suelen estar Leo, Javi y alguno más de la clase.
- El amigo de tu perro está “flipao”, tío, míralo, “tó rallao” hablando con el chucho, ¿qué le estará contando?
**********
Qué delicioso el pan que me trae mi amigo cada tarde, las bolas de pienso resultan descorazonadoras. Qué sorprendentes las historias que me cuenta, a veces en voz alta, otras susurradas al oído. Pero la mayoría me las cuenta con sus manos de pergamino, mientras me acaricia y me rasca detrás de las orejas, y también con los ojos, húmedos, grises y arrugados, de haber visto tantas cosas.
Así, a través de sus manos y de sus ojos, me mostró cómo era de niño, y lo vi zambullirse desnudo en el río una tarde de verano. Me enseñó también una vieja escuela con grandes pupitres y a una anciana de pelo blanco que lo mecía al brazo balanceándose sobre una mecedora.
A veces me habla de un viaje en tren, de un viaje largo a una ciudad lejana en la que se sentía muy triste, de una fábrica de chocolate que olía a gloria, de una mujer de ojos verdes, de una trinchera oscura y fría donde un amigo murió en sus brazos, de un baile en la plaza de un pueblo, de una melodía que le hacía vibrar …
Sólo yo oigo sus historias y, algunas tardes, ni tan siquiera él mismo las recuerda.

viernes, 28 de mayo de 2010

Ilustración de "El viaje del ermitaño"


"¡Estaba tan orgulloso de su casa nueva...!"

miércoles, 19 de mayo de 2010

Una de... miedo??

El ejercicio de esta semana del Complot de los Ácaros, una historia de miedo. Me resulta imposible, es más bien cómica:

"Sudaba copiosamente bajo las sábanas, aferrándolas con fuerza sobre su cabeza. Notaba las pequeñas gotas deslizándose por su cuello y por su espalda, pero era incapaz de mover un músculo, ni de gritar llamando a mamá.
Rezaba el "Jesusito de mi vida", la única oración que recordaba completa, suplicando quedarse dormido, atento a cada ruido mínimo de la noche. En la oscuridad retumbaban como estruendos.
No comprendía cómo mamá había reído y aplaudido emocionada cuando le mostró el diente sobre la palma de la mano. Recordaba perfectamente que hace apenas tres meses, gritó como una posesa llamando a papá, encaramada sobre una silla, cuando un ratón se coló en la cocina.
¿Qué tenía éste de diferente? Mágica o no, seguía siendo una rata.
A su amigo Juanjo le cambiaba cada diente por una moneda de dos euros. ¡A él no le importaba el dinero!¡Daría con gusto todos sus ahorros de la hucha por que no se presentara!
Sólo imaginarlo trepando por la colcha, correteando sobre su cuerpo, deslizándose bajo la almohada... se le erizaba cada pelo del cuerpo. Y su cola... no quería pensar en su cola delgada y peluda serpenteando junto a su cara.
Maldijo entre lágrimas a aquel ratón macabro empeñado en construir una mansión infinita con dientes ensangrentados."

domingo, 16 de mayo de 2010

El corazón de la tortuga.


Ilustración para el cuento de Rubén.

martes, 11 de mayo de 2010

Caracoles


Ésta es la portada de un proyecto de álbum ilustrado, con técnica de collage (trozos de revistas y de kleenex pintados, un final más digno del habitual. Bueno... al menos eso he pretendido).

domingo, 2 de mayo de 2010

El utopífono



Este es el resultado de un ejercicio propuesto en El Complot de los Acaros, a partir de una palabra inventada. Adjunto diseño del artilugio (para los que carecen de nociones básicas de ingeniería):

EL UTOPÍFONO

El anciano reparador de utopífonos no daba crédito a lo que veía. Tenía ante sí la máquina más deteriorada que se pudiera imaginar. En todos sus años de oficio no había visto nada semejante. Habían pasado por sus manos utopífonos en muy mal estado, pero ninguno como éste. Se conmovió profundamente al pensar en su triste propietario ¿Cómo habría llegado a esto?

Lo cogió con delicadeza, parecía tan frágil, y lo colocó despacio sobre la mesa del taller. Se ajustó las lentes de aumento en la punta de la nariz y lo observó detenidamente. Una fina pátina de herrumbre lo recubría por completo, sin duda como consecuencia de un exceso de lágrimas. El ilusiómetro estaba parado, sus manecillas colgaban desmayadas apuntando al suelo, y los muelles de las fantastiquillas aparecían enmarañados unos con otros. Las bujítrémulas de la risa fundidas, la cadena quimericante partida, el alegríadador roto… Tardaría semanas, tal vez meses, en repararlo y ni siquiera estaba seguro de poder conseguirlo. Era el trabajo más complicado que se le había presentado nunca, pero le gustaban los desafíos.

Empezó desmontándolo, pieza por pieza, y limpiando el óxido de cada una de ellas con un paño suave y una solución jabonososegante, despacito, con cuidado de no quebrarlas. Al desarmar el depósito, descubrió que estaba lleno de monstruos oscuros. Lo taponó con la mano y corrió a vaciarlo en el retrete, no fuera a escapar alguno y a instalarse en su taller. Lavó el depósito con esmero y lo rellenó con líquido esperanzoso, cerrándolo bien para que no se evaporara, es tan volátil…

Y siguió durante días y semanas de trabajo agotador, hasta que una tarde, después de largos meses atendiéndolo con mimo, una bujítrémula empezó a vibrar, apenas un zumbido imperceptible. Poco a poco resonó con más fuerza y de pronto, se sumó la de al lado (las bujitrémulas, como es bien sabido, funcionan por simpatía), y otra más, y otra, hasta estallar las veinte en una sonora carcajada. Esto puso en marcha la polea satisfactrófica y la cadena quimericante empezó a girar.

El viejo artesano contemplaba el milagro emocionado, el utopífono agotado resucitando, el corazón roto de su propietario volviendo a la vida.

domingo, 25 de abril de 2010

Fragmento de "La estrella de mar"


"La estrella observó el planeta azul con atención y pensó que era realmente bonito.
- ¿Qué es lo que lo hace distinto?,- quiso saber.
- Debes acercarte y descubrirlo tú misma, -contestó La Luna.- Créeme, es algo sorprendente."

jueves, 22 de abril de 2010

Fragmento de "La mosca viajera"


"Herminia era una larva curiosa, que preguntaba el porqué de cada cosa: "¿Por qué aún no tengo alas?", "¿Por qué vivimos en esta cuadra?", "¿Por qué la yegua ha tenido un bebé y tú ciento dieciocho?"... Así hasta que su madre se mosqueba y le ordenaba callar."

viernes, 16 de abril de 2010

El árbol de la escuela

Cuando lo trasplantaron al patio del colegio, el algarrobo se sintió muy triste, echaba de menos a sus compañeros del bosque.
Los niños lo utilizaban como poste de una imaginaria portería de fútbol y acostumbraban a grabar mensajes sobre su tronco, llenándolo de nombres y de corazones enormes atravesados por flechas. Había un niño que decía llamarse Tarzán, que se balanceaba colgándose de sus ramas y profería largos gritos lastimeros.
El árbol empezó a languidecer y a secarse de pena.
Hasta que un día dirigió su atención hacia la ventana de un aula donde la maestra enseñaba a leer, y siguiendo sus instrucciones, comenzó a escribir en el aire con la punta de sus ramas. Primero palabras sueltas, después frases completas. Con el tiempo largas redacciones y hasta versos que él mismo componía.
Reverdeció de nuevo, llenándose sus ramas de brotes tiernos.

(Finalista del concurso de La Eliana)

jueves, 15 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

Árbol

Ácaros


"Estoy aquí abajo, a la sombra de este botón."

sábado, 10 de abril de 2010

Ácaros


Little Mc aplaudió entusiasmado mientras los gusanos se inclinaban agradecidos imaginando la ovación de un auditorio repleto.
- ¿Puedo cantar yo también?,- preguntó-. Nunca lo he intentado, pero conozco bonitas canciones que sonaban cada noche en mi colchón.
- Adelante,- le animaron los gusanos tomando asiento-, te escuchamos.
-¡Fígaro, Fígaro, Fígaro...!
Y una imponente voz de tenor surgió de su garganta minúscula. Los "Fígaros", los "las" y los "fas" inundaron el jardín y se elevaron lentamente hasta las copas de los árboles, las nubes, las estrellas...